Muchas de las consultas que se realizan tienen que ver con problemas de relación dentro de la familia: hijos rebeldes o inhibidos, conflictos de pareja, hijos hiperactivos o mandones, discrepancias educativas en los padres, adolescentes problemáticos, etc. También trabajamos con familias en las que uno de los miembros presenta síntomas psicopatológicos (depresión, ansiedad, psicosis, etc.) y está especialmente recomendada la terapia familiar en los trastornos de la alimentación, alteraciones de conducta, consumos, etc.
Cuando la familia siente que no puede resolver el conflicto,
o la pareja se plantea que su evolución les está
llevando a un deterioro de la relación, es entonces cuando
conviene pedir ayuda. Esto suele ocurrir cuando ya se lleva
un tiempo luchando con el problema. También cuando otro
profesional del ámbito de la salud lo recomienda.